
Hoy les quiero contar de Francia si ese pequeño punto perdido en la Europa. Es de imaginar para aquellos que han tenido el gusto de visitar sobre todo parís, que es un mar interminable de visitas guiadas y ver aquellos monumentos obligados como la torre Eiffel, el gran arco del triunfo, la tumba de Napoleón, en fin una cosa verdaderamente horrible.
Cuando llegue a parís me propuse a mi mismo no visitar esos lugares tan trillados ya me negué a ser un turista mas de aquí para haya, sin embargo, me dispuse a descubrir a esta gente, a reencontrarme con esa Francia que enamora que despierta y vive de una forma singular que muy pocos logran apreciar y que solo van a tomarse una foto en sus calles.
4: am una de las primeras cosas que quise conocer de la gente parisina; y para hacerlo es menester pararse temprano, fue su despertar y como buen mexicano además de pararme temprano, me fui directo al mercado de Les Halles. La carne gran variedad de animales que comercializan, la multitud de gente, cantidad de carniceros, y me pareció ver a Rodolfo el reno, lastima uno menos en el trineo de santa, pero antes de que los defensores de animales se exalten, debo decir que no hay gente que respete más a estos animales que los parisinos, ya que no se pierden entre multitudes de productos, todo se utiliza nada se desperdicia, se le ofrenda por lo que significan por lo que son, ya que los animales son de temporada de caza solo en temporadas se comen y ven en el mercado, es aquí donde caigo en la primera máxima parisina “comes lo que es bueno cuando esta bueno” cielos me dio hambre. Caminando entre los pasillos y recorriendo este legendario mercado entro a una suerte de bar de carniceros, no olviden su delantal ensangrentado.
Todo se desarrolla en un ambiente ameno de camaradería, disfrutando de una copa de vino… ¿vino? A las siete de la mañana, joder, vaya que estos hombres lo necesitan y saben que una buena copa hace bien, así es como transcurre la mañana con estos hombres entregados a un negocio y a la vivificante tarea de proveer el alimento diario a las familias parisinas, dándole un toque de perfeccionamiento a todo lo que ofrecen a la venta.

El día trascurre… la tarde se asoma ya en las calles de parís me adentro a una deliciosa nostalgia, ese mercado que visite es moderno pero ya antes se le reubico y visito el lugar donde antaño estaba; mágica nostalgia por que quitarlo de su antiguo e histórico lugar y cuadras mas adelante veo el porque… Ratas… muchas ratas. Al parecer las ratas se volvieron un verdadera plaga incontrolable y la solución fue ofrecerlas en estofado, a la plancha, horneada, en sopa, y un amplio etcetera.
Durante años me he maravillado con las noches de mi Tranquilandia y cierto que me conmovieron los cielos parisinos, pero en ves de encandilarme en la mágica situación del pensamiento, mi estomago pensaba por mi y buscaba un buen lugar donde comer.
10 Am hora de cenar pero ¿como se cena en parís? ¿A donde ir? ¿acaso si me adentro en algún lugar tradicional todos se callaran y miraran al extraño? Entonces cargado de valor entro a un sitio local de nombre Ches Robert & Louise, y claro la respuesta fue distinta, todos ignoren al turista, simplemente es un lugar amigable sin caras de descontento por que un Mexicano entro, cielos la comida fue buena solo atino a recordad una especie de morcilla y lo mejor costillas de carnero solo lo tradicional y claro una forma de ver las cosas distintas ya que la parís verdadera esta enamorada de la vieja escuela, para que acudir al cordon blue, si se puede disfrutar de una comida casera con sabor a la abuela cuando de niños nos preparaba el almuerzo, simplemente sencillo y tradicional. A veces uno ve la puerta poco atractiva en una calle obscura y sin cartel, y sencillamente no entra, pero lo que les puedo asegura es que al entrar se pasa a otro mundo, despejado, amigable, después de un día de solo estar kurrando, los buenos parisinos pasan una buena velada esperando solo encontrar el confort y socializar entre ellos disfrutar de una mágica comida y seguir…
3Am y no quiero regresar al hotel, hay que vivir Francia del único modo en que se la pueda entender eso es lo único que deseo, conocer a Francia en la intimidad, y caminando por las calles de parís a las horas de madrugada descubro otra parte del parís trabajador al puro estilo Mexicano, despertase bien de madrugada para comenzar a kurrar… Huelo a pan fresco ¿Donde será?, seguí mi nariz y descubro una bella panadería; es el mejor aroma que pueda existir, me acerco a conocer un poco más a estos buenos panaderos y sorprendentemente gustan por la compañía mexicana, el panadero Passcal, trabajo un tiempo en el cordon blue, y ahora en esta sencilla panadería inicia su trabajo en la madrugada igual que los mexicanos; me invitan a ver el dulce arte de la panificación francesa, veo interesado esas baguettes tan distintas a las que he visto pero deliciosas al fin y un buen café francés. Hay una obsesión por la calidad que observo a donde voy, y gracias a Passcal descubro una máxima que yo mismo invente para el pueblo francés, una respuesta a la interrogante existencial del francés y resulto así: “como pan, por lo tanto y solo por lo tanto, existo”
La bella tarde de parís dorada, como la piel de una hermosa mujer, la paz calma de una ciudad como parís, caminando descubro otra cosa, no es casualidad que Cafetería y Francia vayan de la mano, son toda una pareja, como la vieja americana de la muerte y los impuestos. Pero en verdad amigos Paris no esta en ninguno de esos monumentos hechos para turistas cualquiera, el más sencillo placer, disfrutar sentado en una cafetería sentado a luz de la tarde rodeado de calma; y todas la sillas mirando hacia una misma dirección, es entonces que empiezo a ver como un parisino la esencia del Francés, el sentido del gusto, de arte de la cultura, de la pintura, de la muy acojedora compañia de la pareja o de los amigos; es decir, sentidos y placer que se proyectan en la mesa, le dedican tiempo a comer, a mirar, a pensar. Hay o existe un concepto puritano en muchas cosas, y todo esto a que lleva?… veo pasar a la gente, cierto me digo.. lleva al sexo, el placer, el gusto, los sentidos, eso lleva al sexo, y ellos lo saben bien lo disfrutan y creo que también yo deberia hacerlo, en esta mágica ciudad que te invita a una cosa: si lo entendiste, si lo descubriste… amigo experimentalo, cientelo y claro… disfrútalo.
México deberías probarlo¡¡¡¡
Es entonces que reencuentro a Francia, su gente ama la vida, aman el mundo y aman a Francia…
Wuau… cierto es que lo disfrute a la manera Francesa, Andy ya saliste de la escuela felicidades, y en la prepa uno. Mi hermosa prepa la mejor; solo lo mejor entra ahí, espero te vaya muy bien te deseo solo lo mejor, vale igual y algún día te vea pasar por ahí pero bueno eso es cosa aparate. Niña cuídate y espero te gusten estas letras que te dedico, y mira que tuve que ir a un país lejos de la patria para escribirte algo distinto, jajaja sale amigos y demás cuídense AGUR… y un abrazo su amigo Segovia.